Soy traductora jurada de inglés a español (Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea  y Cooperación de España, n.º 332), especializada en el sector jurídico, financiero e inmobiliario.

Me licencié en Traducción e Interpretación en la Universidad de Alicante en el año 2000. Con el tiempo me fui interesando también por el sector editorial y la corrección de textos, por lo que acabé combinando ambas actividades. Así que a día de hoy me dedico a traducir, revisar y corregir. Y a leer, leer mucho.

Ayudo a empresas y particulares a llevar sus contenidos al público español con la coherencia y la precisión que corresponde, manteniendo la función e intención con las que se crearon y la profesionalidad que deben reflejar.

Si has llegado hasta aquí es porque quizá necesites uno de mis servicios, o tal vez te atraigan los textos y los contextos, el lenguaje, la comunicación, los libros y demás criaturas que habitan el universo de las letras. En cualquier caso, vaya por delante mi agradecimiento por tu visita e interés.

La forma de expresar nuestros contenidos es parte de nuestra imagen de marca. Es una carta de presentación que puede abrir muchas puertas. Pero, ojo, también las cierra. Muchas veces la diferencia entre un texto pasable y un buen texto no se aprecia a simple vista. Hay textos mediocres sin una sola falta de ortografía, pero llenos de incoherencias. También hay textos sencillos que, sin valerse de grandes figuras retóricas, cumplen su cometido a la perfeccción.

Si hablamos de traducción, hay muchas formas de trasladar un mensaje a otro idioma. La labor de un traductor profesional es asegurarse de no haberse dejado nada esencial por el camino y, para ello, debe comprender bien el significado de «esencial» y adaptarlo al encargo que tenga entre manos. El lector final —el cliente, al fin y al cabo— nos dirá si hemos hecho bien nuestro trabajo.

Si necesitas traducción al español de documentación relacionada con tu actividad o revisión de tus publicaciones o comunicaciones corporativas, consúltame.

 

Mi Código deontológico

Si tuviese que definir los pilares de la profesión, no encontraría mejor forma de hacerlo que esta:

La información que nos facilitan los clientes es confidencial y debemos considerarla estricto secreto profesional.

Es primordial respetar las necesidades del cliente, los plazos de entrega y demás condiciones estipuladas en su encargo. Debemos atender a sus dudas, escuchar sus sugerencias, proponerle las nuestras y procurar crear un ambiente de confianza y una comunicación fluida y transparente.

Ejercer nuestra actividad con plena competencia implica poner nuestros conocimientos al servicio del cliente, pero también rechazar cualquier encargo para el que no estemos plenamente capacitados ni podamos garantizar la máxima calidad.

En la traducción, trasladar contenidos de forma impecable a la lengua de destino significa hacer llegar al lector final la función y la finalidad con las que se crearon. Cuando corregimos un texto, debemos realzarlo, mejorarlo, pero siempre respetando el estilo de su autor/a. Seamos fieles en todo momento a la esencia del texto. A veces no es nada fácil, pero eso es lo que hacemos, ¿verdad? El esfuerzo siempre merece la pena.

¿Cómo hacer bien un trabajo que no nos gusta? Es posible que lo consigamos, durante un tiempo, pero no durará; además, probablemente nos acabe pasando factura. Tengo la inmensa suerte de dedicarme a lo que me apasiona. Si no fuese así, si un día me descubriese buscando algo en un cajón vacío, mi oficio ya no tendría sentido para mí.

Opiniones de clientes
 
 

¿Por qué traductora?

«Sin traducción habitaríamos provincias lindantes con el silencio.» (George Steiner).

«El traductor es un escritor privilegiado que tiene la oportunidad de reescribir obras maestras en su propia lengua.» (Javier Marías).

«Ser traductor significa ejercer el noble oficio de comunicar entre sí a hombres separados por barreras lingüísticas, total o parcialmente, infranqueables para ellos.» (Valentín García Yebra).

Socia profesional de:

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