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Diario de #AsetradBilbo (2)

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Sábado, 28 de abril de 2012

Llueve. Bilbao se resiste a dejarnos ver su sol. Entre la neblina aprecio una ciudad elegante (muy cambiada, según me informan los taxistas), limpia y de infraestructura ordenada (tengo que regresar con más tiempo porque parece que a todas luces satisfará mis expectativas).

Palacio Euskalduna. Sesión de conferencias sobre redes sociales, de la mano de Isabel G. Cutillas y Clara Guelbenzu.

Nos ilustran un panorama repleto de posibilidades internautas, enlaces y perfiles profesionales: la comunidad virtual.

Clara nos ofrece una visión objetiva y esquemática en la que califica con acierto los tipos de redes.

Isabel nos muestra una visión más personal del salón virtual del traductor y de lo que aporta a nuestra profesión.

Ventajas: comunicación, globalización, posibilidad de compartir información, relación con los colegas de profesión, enlaces a recursos y formación. Abrimos las puertas virtuales del café de Pablo Muñoz Sánchez o del bar de Curri Barceló. 🙂

Desventajas: requiere una extremada e impecable organización del tiempo para no caer en la improductividad. Asimismo, existe riesgo de saturación por exceso de información.

Todos tenemos o debemos tener un buen filtro de información: escoger cuidadosamente lo que nos aporta y dejar a un lado lo que no nos interesa. Medida más que suficiente y efectiva para el control de la funcionalidad de las redes.

¿Imprescindible tener blog? No.  Hay excelentes traductores desconocidos, archiconocidos y mediocres profesionales del gremio que sencillamente se han vendido fenomenal. Como dije en una de mis entradas, la blogosfera admite, traga y finalmente escupe lo que no puede digerir.

Las ponentes nos muestran los dos pilares fundamentales sobre los que erigir las redes sociales:

1)     el público de nuestros perfiles: si colegas, clientes o amistades,

2)   la imagen, consecuencia del punto anterior, que ofreceremos en cada uno de ellos.

Nos aconsejan que, sea cual sea nuestro público y nuestra imagen, los separemos limpiamente en nuestros perfiles y los mostremos de forma coherente.

He de decir aquí, a título absolutamente personal, que respecto a ciertos comentarios que navegan por la blogosfera abogando por los blogs más profesionales y relegando a un segundo plano aquellos creados por estudiantes, que una servidora, licenciada en el lejano año 2000, ha aprendido muchísimo de los blogs de estudiantes de Traducción e Interpretación. Los estudiantes de hoy están mucho mejor preparados, a mi entender, de lo que estuvimos nosotros, son grandes conocedores de redes y recursos, y en numerosas ocasiones me han dado unas buenas sopas con honda.  Ahí lo dejo. Es, como digo, mi opinión personal.

Pasamos al debate sobre la figura de la Sociedad Cooperativa como forma de asociación en tiempos de crisis, de la mano de Llorenç Serrahima, miembro de la Junta Directiva de Asetrad.

Particularmente, esta exposición me ha resultado de lo más interesante, dado que he podido conocer en mayor profundidad el funcionamiento de la cooperativa y compararla con la S. L., como mi forma de trabajo actual, junto con la autonomía.

Nos cuenta que, a diferencia de las Sociedades Anónimas o Limitadas, la S. Coop. gestiona sus recursos internamente, es decir, los socios (autónomos) conforman el capital humano (salvo en contadas ocasiones, no suele haber empleados).

Todos aquellos que cumplan lo estipulado en los estatutos tienen derecho a formar parte de la cooperativa. No podemos negar la afiliación a quien, cumpliendo las condiciones previstas en dichos estatutos, no nos agrade por otros motivos.  Ojito aquí porque esto es más importante de lo que parece.

Un porcentaje de los beneficios deberá ser destinado a un fondo de reserva, y otro, a educación y formación; intocable, pues, para los socios.

Los socios no podrán pertenecer a su vez a mercantil del mismo gremio (ni dirigirla).

Nos indica Llorenç que la mayor ventaja de esta figura mercantil es la competitividad que implica a la hora de afrontar grandes proyectos, pudiendo contar con numerosos profesionales, frente a la figura, en solitario, del traductor freelance.

Los inconvenientes, compañer@s, deben por justicia reservarse a uno mismo, dependiendo de las circunstancias de cada cual. 🙂

(He querido hacer un resumen de las características más significativas de la exposición, por ello agradezco cualquier comentario al respecto o inclusión de puntos que se me hayan pasado, por parte de mejores conocedores y asistentes).

Descanso y almuerzo previo a la Asamblea General. Tiempo de chascarrillos y foticos (que, por cierto, en breve se colgarán en un enlace a Flickr, más información en la web de Asetrad).

Me encanta este sarao. Sigo conociendo a compañeros, cada cual más interesante. Me alegro de haber venido.

Todo lo que puedo indicar (de nuevo a título personal) al respecto de la Asamblea General, respetando, como comprenderéis, la protección de datos contenidos, es que, siendo socia desde apenas un mes, destaco una brillante organización y todo un trabajazo a la hora de organizar saraos. La exposición y explicación de datos, gestiones, procesos y motivos de la toma conjunta de decisiones me han resultado del todo satisfactorias y, por tanto, animo a compañeros no afiliados a que, si están pensando en asociarse, lo hagan y descubran lo mucho que tenemos que aportar a la comunidad profesional.

La cena.  Bilbao nos da un respiro en esta lluviosa bienvenida para emprender, sin paraguas en mano (pero sí en el bolso y enfundados en chubasquero), camino por el empedrado casco antiguo hacia el restaurante elegido.

Respetando y siempre honrando la famosa dieta mediterránea, de la que soy fan incondicional, como buena hija adoptiva de la Comunidad Valenciana (mis orígenes son norteños, sorianos, concretamente), debo decir que en Bilbao «se come de narices, oiga». Si lo sé, me cojo una semana y me hago a la idea de que soy de la Guía Michellín o Campsa (profesión a envidiar, sin duda).

Comparto un rato de ocio bien merecido con compañeros, quedando claro que Asetrad SOMOS TODOS. Se paga una cuota anual, por supuesto, pero también pagamos a Hacienda y yo tengo mis serias dudas de que Hacienda seamos todos. De modo que ni es lo mismo ni parecido (aunque bien mirado y, teniendo en cuenta cómo aprietan los tiempos, tal vez debería nuestro ilustre Ministerio de Economía y Hacienda añadirnos a una lista de reparto de dividendos). 🙂

Sin más, solo me queda agradecer enormemente a todos la acogida en la que ha sido mi primera asamblea y el primero de los que espero sean muchos saraos de mi fase de reciclaje. Espero que este resumen de la jornada haya plasmado, como pretendía, lo que hicimos y vivimos en una bonita ciudad del norte español, al término de un lluvioso mes de abril y a las puertas de un mayo que nos traerá, como dicen, mucho más y mejor, si cabe.

Soy feliz.

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